
Beneficios del movimiento libre
Según Emmi Pikler, cuando intervenimos en el movimiento libre de los bebés y peques provocamos las siguientes situaciones:
Inmovilidad y dependencia: Los peques a los que colocamos en posiciones a las que no saben llegar por sí mismos, tampoco saben salir de ellas, lo que les obliga a quedarse en esa posición. Y les coloca en una situación de dependencia total, lo que les frustra e irrita en ocasiones.
Posturas antinaturales y forzadas: Al colocar a los peques en posiciones antinaturales para su etapa de desarrollo, adoptan posturas incorrectas y que pueden provocar un desarrollo defectuoso de su musculatura o sus huesos.
Pérdida o distorsión de etapas del desarrollo: Como hemos explicado antes, al intervenir hacemos que algunos peques se salten etapas como el gateo o que se sienten antes de gatear.
Por el contrario, el fomento de la actividad autónoma y el movimiento libre tiene los siguientes beneficios:
Desarrollo psicomotriz correcto y seguro. Mejor equilibrio y adopción de posturas corporales más naturales y saludables.
Autoconocimiento de su cuerpo y de sus posibilidades y limitaciones que hace que se caigan menos y tengan menos accidentes.
Fomento de la seguridad en sí mismos y la autoconfianza. Personalidades más armónicas. Los niños crecen y evolucionan a su ritmo y dan los pasos evolutivos cuando están preparados para ello, sin frustrarse por no poder hacer aquello que se les exige.
Desarrollo de la creatividad al permitirles jugar en libertad, sin normas ni exigencias.
Cómo aplicar el movimiento libre en casa
Adoptar la pedagogía Pikler exige, sobre todo, cambiar de mentalidad. Dar un giro de 180 grados a nuestro concepto de la crianza y de la relación con los peques. Pasar del trato autoritario o condescendiente al trato igualitario y respetuoso. Dejar de preocuparnos por que nuestros hijos consigan cada hito del desarrollo en los tiempos marcados por la sociedad y confiar en ellos y en sus capacidades.
También conlleva una serie de exigencias de preparación del entorno:
Para que los peques puedan moverse y jugar libremente, el entorno debe ser seguro. Debemos eliminar todo aquello que pueda lastimarlos en sus procesos de exploración y autoconocimiento.
Hay que prepararles los materiales que les permitan desarrollarse. Por ejemplo, espacios amplios y diáfanos con un suelo cálido, pero firme, en el que puedan moverse. También estructuras adaptadas que les permitan y les inviten a reptar, levantarse y explorar. Y juguetes que puedan manipular y les estimulen, que puedan alcanzar y en poca cantidad para que la exploración no interfiera con el autoconocimiento.
La ropa debe ser cómoda y holgada para permitir el movimiento. Mejor descalzos siempre que sea posible.
El adulto cuidador debe estar siempre presente y atento a las necesidades del niño e interactuar constantemente con él, pero interviniendo en su movimiento solo cuando éste lo reclame (para cogerlo en brazos, por ejemplo) o sea necesario.
Fuente:
https://www.moraigthestore.com/blog/el-movimiento-libre-como-aplicar-el-metodo-pikler-y-cuales-son-sus-beneficios/
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